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¿Vacío existencial y por qué cada vez lo sentimos más?

Hoy vivimos en una época donde la automatización y la tecnología nos han liberado de muchas tareas. En teoría, eso debería darnos más tiempo para disfrutar, crear o descansar. Pero en la práctica, para muchísimas personas ese “tiempo libre” no se siente como una oportunidad, sino como un peso.

¿Te ha pasado que tienes un espacio libre y no sabes qué hacer con él? ¿O que, cuando por fin te detienes, aparece una sensación de incomodidad, tristeza o aburrimiento profundo? A eso, en análisis existencial, lo llamamos vacío existencial.


Cuando el tiempo libre se vuelve un espejo

El vacío existencial aparece cuando la persona no logra conectar con un sentido claro para su vida. Es decir: tiene tiempo, pero no tiene un “para qué”.

Schopenhauer decía que la humanidad oscila entre la necesidad y el aburrimiento.

Y lo vemos cada día: personas que, al dejar de trabajar o al llegar a cierta edad, se enfrentan con la pregunta que siempre habían evitado:

“¿Ahora qué hago conmigo?”

No es raro que cuando desaparece la rutina diaria, aparezca una especie de depresión silenciosa. No tiene que ser un gran derrumbe emocional: a veces es simplemente sentir que nada tiene mucho sentido.


El vacío también se disfraza

No siempre se nota. De hecho, muchas veces el vacío existencial se esconde detrás de máscaras.

  • Personas con puestos muy altos que viven obsesionadas con el trabajo, el éxito o el dinero.

  • Personas que tienen demasiado tiempo libre y lo llenan con fiestas, consumo de sustancias, apuestas, compras compulsivas o cualquier cosa que las mantenga ocupadas y distraídas.

  • Personas que cambian constantemente de actividad para no quedarse quietas ni un segundo.

Todas comparten algo: una huida de sí mismas.

Se podría interpretar que el ritmo acelerado en el que vivimos hoy es, en parte, un intento desesperado por no sentir ese vacío. Cuanto menos claro se tiene un propósito, más rápido se corre.


¿Qué podemos hacer ante el vacío existencial?

En análisis existencial y logoterapia se parte de una premisa:

La voluntad de sentido siempre está ahí, incluso cuando no somos conscientes de ella.

Por eso, el proceso terapéutico consiste en ayudar a la persona a descubrir oportunidades concretas y personales de sentido. No se trata de imponer un ideal, una meta o un “deberías”. Se trata de encontrar aquello que, para esa persona en particular, es valioso, significativo y digno de realizar.

Cuando la persona identifica valores reales y los lleva a la práctica, el vacío deja de ser una amenaza y se convierte en un espacio fértil para la transformación.

Si te reconoces en alguno de estos ejemplos o has sentido ese “vacío” que aparece en los silencios, en la pausa o cuando la rutina se detiene, recuerda que no es un signo de debilidad. Es una invitación a mirar hacia dentro y comenzar a construir un sentido personal, único y auténtico.

Y si deseas trabajar este tema en un acompañamiento terapéutico, estaré encantado de ayudarte.

 
 
 

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