Cuando hablamos de libertad, solemos pensar en la capacidad de elegir: elegir qué hacemos, con quién, hacia dónde vamos. Pero en el fondo, la libertad humana es mucho más profunda y compleja. Y a veces, sin darnos cuenta, la reducimos o la confundimos. En el mundo psicológico y científico, por ejemplo, la libertad no siempre se presenta claramente. La ciencia estudia lo medible: el cuerpo, el cerebro, la conducta, las necesidades. Pero lo humano no se agota en eso. Hay algo